Los resaques de Maria Montessori.










Este es un viedo explicando brevemente como utilizar los resaques. Esta hecho en casa. Faltan los soportes de madera.

http://www.youtube.com/watch?v=NHYcBWpAErE&feature=channel



http://www.youtube.com/watch?v=rvLVlUq7dqc

Los resaques metálicos

Material:

1. 10 resaques metálicos. Los resaques son de color azul y cada uno tiene un marco de color rosa. Todos tienen las mismas dimensiones. Cada resaque tiene un “ botón” para cogerlo con los tres dedos de la pinza de PRE-escritura.

2. Folios de las mismas dimensiones que el cuadrado marco del resaque.

3. Un soporte de madera con bordes en los laterales del mismo tamaño que los folios.

4. Lápices de colores.

5. Una bandeja.

Nombres de las formas:
Circulo, ovalo, elipse, cuatro folio?, triangulo curvado, cuadrado, rectángulo, pentágono, trapecio.

Demostración:

1. Poner el material en la bandeja y llevarlo a la mesa.
2. Poner el folio dentro del soporte de madera.
3. Coger el resaque con forma de circulo. La parte rosa. ( Es más fácil empezar por la parte rosa.) Como es del mismo tamaño que el soporte, no se pueden mover ni el folio ni el resaque y eso ayuda mucho al niño al principio.
4. Coger un lápiz. Enseñar muy despacio como se coge el lápiz correctamente.
5. Poner la punta del lápiz arriba de circulo. Dibujar el resaque de arriba abajo y de izquierda a derecha.
6. Sonreír al niño.
7. Quitar el resaque y admirar el circulo.
8. Coger con la pinza el resaque azul.
9. Ponerlo encima del circulo dibujado de forma que desaparezca el dibujo.
10. Escoger otro color.
11. Otra vez presentar al niño la forma correcta de coger el lápiz.
12. Dibujar el resaque de arriba abajo y de izquierda a derecha.
13. Quitar el resaque y observar que los dos círculos dibujados están uno encima del otro y que los colores se han mezclado.
14. Llenar la forma dibujada con líneas rectas del lado izquierdo hasta el lado derecho del dibujo y desde arriba hasta abajo.
15. Devolver el material a su sitio.
16. Invitar el niño a probarlo.

Objetivos:

Preparar el niño a la escritura de las letras ( el circulo es la letra o, el cuadrado la l, el triangulo es la v etc.…)
Trabajar la imaginación de los niños. El circulo puede transformarse en un sol…
Trabajar las formas geométricas.
Reesforzar la concentración, la co-ordinación…

Edad: A partir de dos años hasta adultos.

Otra presentación:
Más tarde el niño puede mezclar las formas geométricas. También puede trabajar con un folio más amplio.

Nota: Si el niño coge mal el lápiz es necesario corregirle.

El rol de la maestra

La maestra debe cuidar del ambiente que se crea en la clase. La clase debe estar siempre limpia y muy ordenada.
“En el aula los materiales se disponen ordenados al alcance de los niños, evitando así la confusión y facilitando la concentración, el interés y creando el sentido del orden en el niño.” ( Maria Montessori, El secreto de la infancia)
La maestra debe crear algo casi “espiritual” en el ambiente del aula, cada objeto deberá de tener un valor “casi mágico”. La maestra debe transmitir al niño un fuerte deseo de aprender con respeto. Debe respetar a sus alumnos y a sus necesidades. Será el alma del ambiente de la clase. Sus palabras deben de ser precisas, su entonación correcta, y sin palabras innecesarias.

Enseñar al niño como manipular cada objeto:

Con dulzura (casi magia) enseña el uso de cada objeto del material de forma simple, breve y directa. Sin palabras innecesarias.
Los premios no son necesarios. El hecho de haber aprendido algo, conseguido un ejercicio es en sí un premio muy valioso. El niño tiene que desarrollar el gusto por el aprendizaje en sí mismo y no porque le espera un premio.

Estar muy atenta a la relación entre el ambiente y el niño.

Cada material debe de estar a la altura y libre disposición del alumno. Es necesario que la maestra deje libertad al niño en su elección del material, y observando al niño, decidirá si es necesario o no intervenir para guiarle. Interferir siempre y señalarle sus errores significa contribuir a crear una inseguridad en el niño.

Observar al niño y estar atenta a sus periodos sensitivos.

La observación de los niños es un instrumento precioso y muy valioso que permite entrar en sintonía con ellos, y entenderlos para poder responder a las manifestaciones de sus necesidades. Por ejemplo: si un niño empieza a agrupar y asociar colores, podemos empezar a enseñarle los nombres de los colores.

Está concentrada en lo que hace.

Es importante que la maestra acabe la demostración del material que presenta a su alumno sin interrupción. Esto se refiere a todo el proceso, desde que lo coge de la estantería hasta que lo devuelva a su sitio.

Nunca levantará la voz más de lo necesario.

Si un niño molesta a los demás, la maestra se levantará y se acercará hasta el alumno que está perturbando el ambiente de la clase. No entra dentro de esta pedagogía levantar la voz, gritar a toda la clase molestaría y desconcentraría a los demás alumnos.

Respetará la labor de los alumnos:

Si un niño esta utilizando el material de otra forma que la demostrada por la maestra, no intervendrá, pero dejará al niño experimentar con el material y observará todos sus descubrimientos. (Es una demostración de su madurez). Más adelante podrá enseñarle otro material más adaptado a las necesidades del niño. O, si es necesario otro día volverá a enseñar la forma determinada de utilizar dicho material. Intervendrá únicamente si el niño daña el material, puesto que puede dañarse a si mismo o a un compañero e incluso molestar a los demás.

Respetará el reposo del niño:

Si un niño se para en su actividad o no escoge ningún material, la maestra deberá observar sin intervenir para entender el motivo de este descanso.

Un niño que observa el trabajo de sus compañeros es un niño que aprende.


Respetará el trabajo de los niños sin señalarles sus errores:

El adulto tiene el instinto de siempre corregir los errores. Y por esto, interrumpe súbitamente el trabajo de los niños para corregirles .

Si un niño se equivoca, es a través de la repetición y del control de errores que se podrá corregir sin dañar su sentimiento de auto-estima. Si la maestra le corta en medio de su trabajo para decirle que lo ha hecho mal, el niño perderá todo su entusiasmo principal en querer aprender.

En caso de una equivocación continua, la directora Montessori volverá a presentar el material al niño desde el principio hasta el final.

Texto escrito con la colaboración de Marcella, Costanza Buttafava y Celine Hameury.