Mis cursos son la oportunidad de entender la vida y la educación desde otro prisma. "Un mimo al alma"
Los niños y las piedras #Montessori
En su libro, La pedagogía Científica, la Doctora #Montessori nos da el ejemplo de un niño de año y medio que no paraba de llenar un cubo con piedras, y como su cuidadora, que tenia prisas en volver a casa, le lleno ella misma el cubo de piedras para ir más de prisa. " los gritos del niño, su expresión de protesta contra aquella violencia y aquella injusticia, me impresionaron vivamente. El niño no quería llenar el cubo; lo que quería era hacer el ejercicio necesario para llenarlo, y con esto, responder a una necesidad de su organismo" ( M.Montessori 1915)
Y ayer, en el centro comercial Bonaire de Valencia, sentada en un banco, se me aproximo un niño de aproximadamente dos años y medio, que, sin pala ni cubo, pero si, las piedras de las macetas, empezó a realizar esta misma gran tarea de regalarme una a una las piedras, para luego, ir poniendo las de nuevo en otra maceta. La abuela, la tía y la propia madre del niño ( que no conocía de nada) aunque con prisas para seguir con sus compras, tuvieron la paciencia de esperar al niño, y respetar su tiempo. Así es como durante más o menos media hora, me encontré un pequeño compañero de juego que una vez más reafirma lo que la Doctora nos enseño.
El niño NO obra para alcanzar un fin exterior ( llenar el cubo) , sino por el contrario, el niño obra siempre inconscientemente para favorecer su propio desarrollo.
Foto del blog: viviendo con peques.
www.montessorihoy.blogspot.com
Observar: María Montessori
" No se crean observadores diciendo: Observa; sino dando un medio para poder observar y este medio es la educación de los sentidos.
Una vez puesto en movimiento este mecanismo, queda asegurada la auto-educación puesto que los sentidos refinados facilitan la observación del ambiente y éste con la variedad de sus estímulos atrae la atención del niño y continua su educación psico-sensorial.
Si prescindimos de la educación sensorial, los conocimientos sobre las cualidades de los cuerpos forman parte de nuestra erudición que se compone de cosas aprendidas y recordadas; pero son estériles.
Un niño a quien el maestro ha enseñado el nombre de los colores, ha adquirido una noción sobre determinadas cualidades, pero no ha educado su sentido cromático. El niño reconocerá quizás los colores recordándolos, sin salirse por eso fuera de los límites de la lección recibida. Cuando el maestro provoque la generalización de la idea diciendo " ¿De qué color es esta flor?" , probablemente la atención del niño quedará obstinadamente fija e los ejemplos propuestos sin ir por sí solo, más allá.
(...) En la primera infancia, nuestro propósito debe ser el de favorecer el desarrollo espontaneo de la personalidad psico física y no el de instruir. Por esto, después de haber ofrecido al niño el material didáctico adecuado para provocar el desarrollo de los sentidos, debemos esperar que se desarrolle la actividad de observación. " ( M.Montessori 1915)
M.Montessori
El método de la pedagogía cientifica, primera edición, Araluce. 1915. p 239.
Una vez puesto en movimiento este mecanismo, queda asegurada la auto-educación puesto que los sentidos refinados facilitan la observación del ambiente y éste con la variedad de sus estímulos atrae la atención del niño y continua su educación psico-sensorial.
Si prescindimos de la educación sensorial, los conocimientos sobre las cualidades de los cuerpos forman parte de nuestra erudición que se compone de cosas aprendidas y recordadas; pero son estériles.
Un niño a quien el maestro ha enseñado el nombre de los colores, ha adquirido una noción sobre determinadas cualidades, pero no ha educado su sentido cromático. El niño reconocerá quizás los colores recordándolos, sin salirse por eso fuera de los límites de la lección recibida. Cuando el maestro provoque la generalización de la idea diciendo " ¿De qué color es esta flor?" , probablemente la atención del niño quedará obstinadamente fija e los ejemplos propuestos sin ir por sí solo, más allá.
(...) En la primera infancia, nuestro propósito debe ser el de favorecer el desarrollo espontaneo de la personalidad psico física y no el de instruir. Por esto, después de haber ofrecido al niño el material didáctico adecuado para provocar el desarrollo de los sentidos, debemos esperar que se desarrolle la actividad de observación. " ( M.Montessori 1915)
M.Montessori
El método de la pedagogía cientifica, primera edición, Araluce. 1915. p 239.
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